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domingo, 16 de febrero de 2014
jueves, 13 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Recolección de material pictórico (micas)
Domingo, otro día invernal de
primavera. De nuevo, tocaba hacer recolecta de material pictórico… en esta ocasión,
micas.
Sin más dilación, me sumergí en las
profundidades del bosque, ascendiendo al encuentro con el camino que lleva a
las últimas praderas de la montaña. La tierra de dicho camino es un santuario
de la mica: cada dos pasos se pueden encontrar preciosas piezas de variados
tamaños, tonalidades y brillos (plateada, negra, ahumada, rosada, transparente
etc.)
Sin duda alguna son un auténtico
regalo para mis cuadros. Me apasiona depositarlas en los ropajes de las
figuras, en las alas de los seres fantásticos, en los corazones, en las
estrellas. Aparte de aportar a las tablas pequeños destellos de luz,
pretendo dejar cierta impronta (como se sabe la mica repele lo negativo).
Aproveché mi recorrido para
conectar intensamente con la naturaleza y los fenómenos: las
yemas de los árboles deseando acariciar a la primavera, enormes ejemplares de
robles seculares, caprichosas rocas, el musgo saciado de lluvia más verde que nunca, el agua en la cara, las manos heladas de rebuscar en el suelo húmedo,
la niebla…
Al final, recolección perfecta…
un precioso día de “primavierno”.
domingo, 24 de marzo de 2013
Recolección de material pictórico (cuarzos)... y algo más
Jung definía a la sincronicidad
como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no
se pueden explicar pero que tienen sentido para el observador. Hay eventos en
la vida (aparentemente fruto de la casualidad) que por qué negarlo, impregnan de cierta magia existencial, aportando al mismo tiempo simbolismo, esclarecimiento
y armonía.
Hace unos días, medio dormido, en
un estado semi-onírico, me vino como en un flash una imagen: me veía colocándome en el cuello un cordón con un cuarzo bastante grande y supercristalino, sin duda
alguna como protección… y ahí quedó la cosa.
Ayer, amaneció el día lluvioso y
frío pero decidí dar un paseo en compañía de los perros (y el gato) por los
alrededores del Taller de la Montaña.
Como de costumbre me dirigí a la “Montaña
de Cuarzo” y a pesar de la espesa lluvia decidí buscar algún cuarcito
cristalizado para aplicar a mis cuadros. Bajo mi paraguas, examiné el suelo y
sorprendentemente enseguida empezaron a salir muchas piezas ideales para mi
objetivo… pero por primera vez en años sentí el impulso de buscar algún cuarzo
grande, más allá del mero planteamiento pictórico… y al instante, oculto entre
la tierra mojada vi surgir la punta de un enorme cristal de cuarzo de tonalidad
ligeramente ahumada (rara)… y a continuación otro más grande… y así varios.
No daba crédito al hallazgo, sin
duda el más sorprendente después de años y años de recogida de cuarzos.
Posteriormente, recapacité,
recordé y todo parecía encajar.
Lavé los cuarzos en un charco y de
vuelta, la lluvia se fue transformando en nieve en medio del bosque… Y también
encontré una piedra corazón.
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