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lunes, 18 de junio de 2018
jueves, 19 de abril de 2018
sábado, 30 de abril de 2016
Viaxe á Galiza... recolleita de material pictórico / Viaje a Galicia... recolección de material pictórico
A pasada
fin de semana, fixen unha viaxe lóstrego á Galiza. O obxectivo principal era
coñecer o local "Itaca" de
Xinzo de Limia (Ourense), despois de aceptar a proposta de Zalo -un vello amigo
que coñecera hai anos en Compostela- de facer unha exposición. O local,
gustoume moito. Zalo, apostou por oferecer produtos de excelente calidade e
ecolóxicos. Ademáis conta cun amplo espazo para exposicións, impartir cursos,
etc.
Aproveitei
á viaxe para compartir momentos con amigos e amigas, visitar a Carballa da
Rocha (impresionante carballo secular)... e por suposto, saudar á mar. Na praia
do castro celta de Baroña, para min só! puiden disfroitar dunha fermosísima
posta de sol, con fugaz baño incluído nas súas frías augas.
No camiño de acceso á
praia puiden recoller, como de costume,
algunhas micas que haberán adornar os meus cuadros... e no límite da praia coas
leiras, preciosas areas alaranxada e marrón, sen dúbida tinguidas das terras de
cultivo. Grazas.
***
El
pasado fin de semana, hice un viaje relámpago a Galicia. El objetivo principal
era conocer el local "Itaca" de
Xinzo de Limia (Ourense), después de aceptar la propuesta de Zalo -un viejo
amigo que conocí hace años en Santiago
de Compostela- de hacer una exposición. El local, me gusto mucho. Zalo, apostó por ofrecer productos de
excelente calidad y ecológicos. Además cuenta con un amplio espacio para
exposiciones, impartir cursos, etc.
Aproveché el viaje para compartir momentos con amigos y amigas, visitar
la Carballa da Rocha (impresionante roble secular)... y por supuesto, saludar a
la mar. En la playa del castro celta de Baroña, ¡para mí solo!, pude disfrutar
de una hermosa puesta de sol, con fugaz baño incluido en las frías aguas. En el camino de acceso a la playa recolecté, como de costumbre, algunas micas
que habrán de adornar mis cuadros... y en
el límite de la playa, preciosas arenas anaranjada y marrón, sin duda teñidas
por las tierras de cultivo. Gracias.
Zalo diante de Itaca
Nica xunto a Carballa da Rocha
jueves, 28 de abril de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
INDIA
En el mes de enero viajé a India: Delhi, Agra, Jaipur, Khajuraho,
Varanasi y finalmente Rishikesh.
India es un hermoso país de contrastes, de desigualdades... y de buena gente.
Por supuesto, tuve el placer de contactar con el mundo pictórico: en
las pinturas de algunos templos, en la pintura corporal religiosa, en la
pintura ornamental de animales, en los pigmentos que encontré a mi paso...
En Rishikesh, pequeña ciudad a orillas del Ganges rodeada de montañas,
tuve la suerte de conocer a Ajaj, un encantador muchacho que posee una humilde
galería. En aquella galería, disfruté con la contemplación de bonitas pinturas
realizadas en una cooperativa de mujeres de una aldea.
Los pigmentos que utilizan son exclusivamente naturales: tierras,
extractos de cortezas de árboles y hojas, etc.
Cuando acabó la jornada laboral de Ajaj, me reuní con él en su casa.
Allí, me enseñó amablemente, a obtener pigmento verde (mediante cocción y
trituración) de unas hojas que en exclusividad fue a buscar para mí. También me
hizo una demostración de cómo obtener pigmento rojo de la corteza del árbol
Sindur, pigmento amarillo del árbol Haldi y pigmento negro del ahumado de un
recipiente con una lámpara de aceite.
Antes de marchar de su casa, le compré unas pequeñas bolsas de sus
preciados pigmentos que tuve que guardar en mi mochila según me advirtió, para
evitar que algún mono atraído por el colorido me asaltara...
En Rishikesh, también merqué a una mujer y una niña que tenían pequeños
puestos, algunas bolsitas de pigmento naranja y granate que se utilizan para
decorar la frente... y en Varanasi, dos cajas con numerosos frasquitos de
variados pigmentos con los correspondientes sellos metálicos para, igualmente,
decorar la frente.
Con orgullo, transporté el valioso tesoro de aquellos pigmentos, a
través de los millares de Kilómetros de vuelta a casa. Ahora, me deleito
trabajando con ellos en mi taller. Y, por ejemplo, al oler el exquisito aroma a
noble madera que deja el pigmento rojo de Sindur en mis pinturas, siento
profundo agradecimiento... y cierta nostalgia.
photo by antòniu
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