sábado, 30 de abril de 2016

Viaxe á Galiza... recolleita de material pictórico / Viaje a Galicia... recolección de material pictórico

A pasada fin de semana, fixen unha viaxe lóstrego á Galiza. O obxectivo principal era coñecer o local "Itaca" de Xinzo de Limia (Ourense), despois de aceptar a proposta de Zalo -un vello amigo que coñecera hai anos en Compostela- de facer unha exposición. O local, gustoume moito. Zalo, apostou por oferecer produtos de excelente calidade e ecolóxicos. Ademáis conta cun amplo espazo para exposicións, impartir cursos, etc.                              
Aproveitei á viaxe para compartir momentos con amigos e amigas, visitar a Carballa da Rocha (impresionante carballo secular)... e por suposto, saudar á mar. Na praia do castro celta de Baroña, para min só! puiden disfroitar dunha fermosísima posta de sol, con fugaz baño incluído nas súas frías augas.
No camiño de acceso á praia  puiden recoller, como de costume, algunhas micas que haberán adornar os meus cuadros... e no límite da praia coas leiras, preciosas areas alaranxada e marrón, sen dúbida tinguidas das terras de cultivo. Grazas.

***      


El pasado fin de semana, hice un viaje relámpago a Galicia. El objetivo principal era conocer el local "Itaca" de Xinzo de Limia (Ourense), después de aceptar la propuesta de Zalo -un viejo amigo que conocí hace años en  Santiago de Compostela- de hacer una exposición. El local, me gusto  mucho. Zalo, apostó por ofrecer productos de excelente calidad y ecológicos. Además cuenta con un amplio espacio para exposiciones, impartir cursos, etc. 
Aproveché el viaje para compartir momentos con amigos y amigas, visitar la Carballa da Rocha (impresionante roble secular)... y por supuesto, saludar a la mar. En la playa del castro celta de Baroña, ¡para mí solo!, pude disfrutar de una hermosa puesta de sol, con fugaz baño incluido en las  frías aguas. En el camino de acceso a la playa  recolecté, como de costumbre, algunas micas que habrán de adornar  mis cuadros... y en el límite de la playa, preciosas arenas anaranjada y marrón, sin duda teñidas por las tierras de cultivo. Gracias.

     
Zalo diante de Itaca







Nica xunto a Carballa da Rocha














jueves, 28 de abril de 2016

lunes, 22 de febrero de 2016

INDIA

 En el mes de enero viajé a India: Delhi, Agra, Jaipur, Khajuraho, Varanasi y finalmente Rishikesh.
India es un hermoso país de contrastes, de desigualdades... y de buena gente.
Por supuesto, tuve el placer de contactar con el mundo pictórico: en las pinturas de algunos templos, en la pintura corporal religiosa, en la pintura ornamental de animales, en los pigmentos que encontré a mi paso...
En Rishikesh, pequeña ciudad a orillas del Ganges rodeada de montañas, tuve la suerte de conocer a Ajaj, un encantador muchacho que posee una humilde galería. En aquella galería, disfruté con la contemplación de bonitas pinturas realizadas en una cooperativa de mujeres de una aldea.
Los pigmentos que utilizan son exclusivamente naturales: tierras, extractos de cortezas de árboles y hojas, etc.
Cuando acabó la jornada laboral de Ajaj, me reuní con él en su casa. Allí, me enseñó amablemente, a obtener pigmento verde (mediante cocción y trituración) de unas hojas que en exclusividad fue a buscar para mí. También me hizo una demostración de cómo obtener pigmento rojo de la corteza del árbol Sindur, pigmento amarillo del árbol Haldi y pigmento negro del ahumado de un recipiente con una lámpara de aceite.
Antes de marchar de su casa, le compré unas pequeñas bolsas de sus preciados pigmentos que tuve que guardar en mi mochila según me advirtió, para evitar que algún mono atraído por el colorido me asaltara...
En Rishikesh, también merqué a una mujer y una niña que tenían pequeños puestos, algunas bolsitas de pigmento naranja y granate que se utilizan para decorar la frente... y en Varanasi, dos cajas con numerosos frasquitos de variados pigmentos con los correspondientes sellos metálicos para, igualmente, decorar la frente.
Con orgullo, transporté el valioso tesoro de aquellos pigmentos, a través de los millares de Kilómetros de vuelta a casa. Ahora, me deleito trabajando con ellos en mi taller. Y, por ejemplo, al oler el exquisito aroma a noble madera que deja el pigmento rojo de Sindur en mis pinturas, siento profundo agradecimiento... y cierta nostalgia.   


photo by antòniu

























































photo by antòniu


lunes, 14 de diciembre de 2015

OTOÑO... RECOLECCIÓN DE PHYTOLACCA

El otoño regala multitud de colores, un espectacular arco  iris de tonalidades ( verdes, amarillos, naranjas, rojos, granates, violetas, dorados) ... en las hojas del bosque, en los frutos, en las bayas, en los helechos. Se podría decir que la naturaleza, en su propia esencia, en su presencia, es una auténtica obra de arte.
Este año quise recoger el fruto de una planta que me cautiva cada otoñada: la Phytolacca americana ( hierba carmín, fitolaca, uvas de américa, uvas de indias, grana enacernada, tintilla,  granilla, erva tintureira,  raïm de moro, uva di sarpi, faux vin etc.). Es una planta traída de América por motivos ornamentales que pronto se extendió por los campos de Europa. Posee propiedades terapéuticas y tradicionalmente se ha usado para teñir tejidos.
Recolecté varios kilos, en las cunetas del antiguo camino real entre Guijo de Santa Bárbara y Jarandilla de la Vera... cerca de las ruinas del convento de San Francisco. Era una tarde bastante nubosa, típica de finales de otoño, que al final me permitió sentir el tacto de la lluvia mientras recolectaba. 
Mis manos acogieron una llamativa impregnación magenta. Curiosamente, al atardecer, el cielo adquirió  precisamente una ligera tonalidad magenta.
Al día siguiente, pisé con mis pies el fruto recolectado, a la antigua usanza del vino... y posteriormente deposité el preciado fluido en tarros de cristal. Ahora toca experimentar en mis tablas.
Gracias otoño, gracias Madre Tierra